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EL RADAR LLEVA A UN NUEVO CONCEPTO EN PROTECCIÓN PERIMETRAL

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Hasta el momento era prácticamente impensable utilizar tecnología radar para protección perimetral en aplicaciones de seguridad privada, ya que la complejidad de instalación y los costes, tanto de adquisición como de instalación y mantenimiento, limitaban su uso al campo estrictamente militar.

Otro impedimento era la dificultad en la integración de tales dispositivos en sistemas de seguridad civiles, para lo que los radares militares no estaban diseñados.

Hasta el momento disponíamos de los sistemas de protección perimetral de siempre:

  • Cámaras convencionales y/o térmicas asociadas a caros sistemas de VideoAnálisis.
  • Cables sensores
  • Cable de presión o fibra óptica enterrados a lo largo del perímetro
  • Barreras de microondas o láser.
  • Sistemas volumétricos de exterior PIR

Todos ellos o la combinación de varios suponía un coste importante para cubrir solamente el perímetro, y algunos de ellos, como el videoanálisis suponían un verdadero quebradero de cabeza en cuanto a ajustes y falsas alarmas, muy dependientes del entorno concreto de cada instalación y de las condiciones climatológicas.

Un cuerpo frío, tal como un paquete lanzado por encima de una valla a suficiente altura no es detectable si no se dispone de un complejo doble vallado con la correspondiente redundancia de sistemas. Un dron o un intruso en parapente entra con total impunidad en cualquier recinto dotado de sistemas de protección perimetral tradicionales.

Los acontecimientos recientes de drones sobrevolando infraestructuras críticas o «sensibles» pone en tela de juicio todos los sistemas perimetrales y nos plantea un nuevo reto.

Los radares para uso civil de última generación plantean una respuesta económica y de fácil implementación a estos retos.

RADARES DE ÚLTIMA GENERACIÓN PARA USO CIVIL

Se trata de dispositivos desarrollados por empresas con experiencia en el mundo militar, que conscientes de estas necesidades han desarrollado productos económicos, fáciles de instalar, y lo más importante, integrados en sistemas de seguridad privada, bien sea con cámaras PTZ como con Central Receptora de Alarmas.

Entre la oferta disponible en el mercado es importante distinguir aquellos, de diseño más reciente, con tecnología MIMO y Digital Beam Forming, con un alto grado de eficiencia, alcance máximo con mínima potencia, sin partes móviles y de mayor resolución, 0,4m a 400m para poder detectar objetos pequeños en un rango de 200m (drones), personas a 400m y vehículos a 600m, con un consumo de menos de 2,5W. Son dispositivos de gran duración y capaces de operar en las condiciones más adversas posibles para un radar, como pueden ser los paneles solares de una central fotovoltaica o los techos de de los vehículos o contenedores en campas de aparcamiento, demasiados reflejos en las superficies de metal para radares que no sean de última generación.

Si nos comparamos con una instalación de cámaras dotadas de videoanálisis enseguida veremos grandes diferencias como por ejemplo:

El campo de visión de una cámara depende de la perspectiva y de la distancia al objeto, un objeto grande parece pequeño a lo lejos y al revés, uno pequeño puede parecer enorme a poca distancia del objetivo de la cámara, tanto si es de vídeo como térmica, mientras que el radar obtiene una imagen fidedigna del objeto, con apreciación real de su tamaño independiente de su distancia al sensor radar.

Mientas el campo de visión en una cámara para un sistema de videoanalisi se mantiene en no más de 20 grados a un alcance de menos de 50m, para no sacrificar demasiada precisión, el radar detecta fielmente objetos en y alrededor del perímetro, en un campo de visión de 120 grados para los sensores direccionales y de 360 grados para los omnidireccionales con elevación de 30 a 60 grados, según el sensor, para la detección de objetos que pueden pasar «volando» por encima de nuestro perímetro de seguridad.

Los sistemas de videoanálisis se ven seriamente comprometidos en condiciones meteorológicas adversas, tanto con cámaras térmicas como de visión convencional, y a estas últimas les afecta severamente los cambios de iluminación, los destellos e incluso el ruido de los captadores en condiciones de baja iluminación.

El videoanálisis requiere grandes anchos de banda para que el video se transmita con calidad y refresco suficiente (imágenes por segundo) para que la detección sea lo más fiable posible. Las falsas alarmas en sistemas de videoanálisis no los hacen ideales para conexión remota a Central Receptora de Alarmas en sistemas desatendidos, mientras que el radar ofrece un extremadamente bajo nivel de falsas alarmas.

Los radares de uso civil de última generación son fácilmente integrables en sistemas de intrusión, gestión de vídeo (VMS) y Central Receptora de Alarmas, así como en dispositivos portátiles, tablets y smartphones.

PRECIO

Contrariamente a lo que uno puede pensar cuando escucha la palabra «radar» y encima le cuentan que estos productos provienen de fabricantes que trabajan para defensa, los sistemas basados en esta tecnología son drásticamente más económicos, para un grado mucho más elevado de fiabilidad, que sus «equivalentes» en cámaras térmicas con videoanálisis.

Un sistema bien diseñado que incluye radares como método de detección y se apoye en cámaras con sistema de posicionamiento, que realizarán el seguimiento del intruso guiados automáticamente por el propio radar, son mucho más eficientes y fiables y los costes de adquisición, instalación (incluida obra civil) y mantenimiento son del orden del 60% más económicos, de los estudiados hasta ahora en nuestro departamento de ofertas. Así es que de los proyectos estudiados un sensor omnidireccional puede sustituir a unas 17 cámaras térmicas, siendo 11 en el caso de sensores direccionales, con el consiguiente ahorro no solo en equipos sino también en obra civil, cableado, red e instalación y ajuste.

JOAN BALAGUER
DIRECTOR COMERCIAL
IPTECNO VIDEOVIGILANCIA

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Modificado por última vez enMartes, 29 Septiembre 2015 11:49